Ayahuasca y fraude (versión castellano)

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Ayahuasca y fraude (versión castellano)

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El Taita Queta del pueblo Cofan de Colombia, junto con autoridades tradicionales y un gobernador hicieron recientemente una declaración sobre el uso fraudulento de la ayahuasca cometida por los integrantes de la Escuela Ayahuasquera Europea promovida desde Ayahuasca Intenacional, fundada por José Alberto Varela.

Es interesante que haya personas que ante el engaño denuncien y ayuden a desmontarlo. Ya habían circulado algunas informaciones de malas prácticas y de aprovechamiento desleal de Alberto Varela, pero lo más grave, más allá de la persona que ha sido denunciada y que no es la única que hace un uso de riesgo e inadecuado de la ayahuasca o la anahuasca u otros químicos o plantas que inducen diversos estados alterados de la conciencia, es que se trata de una cuestión espiritual.

Tenemos experiencias relevantes de qué ocurre cuando se profanan rituales y plantas sagradas, como por ejemplo la del tabaco, que se puede considerar como la primera gran medicina amazónica que, al ser profanada por la codicia y la banalización humana acabó convirtiéndose en una máquina de hacer enfermedades y provocar muertes.

La ayahuasca no sólo es la combinación de unas plantas para hacer una bebida que provoca visiones, sino una herramienta, con categoría de sagrada, dentro de un ritual preciso1  que conecta directamente con el mundo espiritual.

Si alguien no cree que exista el mundo espiritual, que sólo se trata de supersticiones o fantasías o creencias mitológicas o primitivas, lo más seguro que podría hacer sería alejarse de este tipo de experiencias, ya que el hecho de no creer no protege de interacciones negativas y peligrosas del tipo espiritual, ni a él ni a las personas con las que se relaciona.

Sin embargo, todavía creyendo en esta dimensión, se trata de un tema tan delicado que no hay suficientes garantías en la mayor parte de los espacios donde se administra, es decir, muchos son los llamados, pero pocos son los escogidos. Aquí se podría hablar de la degradación que está sufriendo el Santo Daime brasileño, donde el Daime sería la ayahuasca, cuando decidieron incorporar a la marihuana en su ritual. O también de pactos espirituales oscuros que practican algunas personas de los pueblos originarios, que utilizan la ayahuasca para dominar al otro a nivel económico, psicológico, de alma, de poder, sexual (abuso) etc., como se han dado casos entre los Shipibo Conibo y de otras comuidades. Si desde GASS tuviéramos que recomendar un solo espacio de garantías, escogeríamos el centro Takiwasi  del Perú.

Queremos destacar que, aunque es algo deseable, tampoco tiene que ver únicamente la buena voluntad e intencionalidad  de las personas que invitan para estar protegidos de las interacciones negativas del mundo espiritual. Se deben hacer las cosas muy correctamente para conseguir una experiencia segura y sanadora. La buena intención debe acompañarse de un saber profundo,  de un compromiso sincero y auténtico con el mundo espiritual y de moverse de forma precisa, mediante rituales no “inventados”, por ese basto mundo.

Y eso no es nada fácil de conseguir, en el caso de la ayahuasca o el jagé colombiano, ya que requiere de una preparación muy exigente para quien invita: la realización de dietas con aislamientos largos en la selva (acumulando más de 365 días como mínimo para empezar e ir haciendo más, de forma regular, durante la vida); también se necesita un permiso desde el mundo espiritual (no se trata de una decisión propia el dedicarse a dar ayahuasca); la aceptación para ser instruido y habilitado por parte de personas con linaje dentro de la medicina tradicional; la observancia rigurosa de reglas importantes antes, durante y después de tomar; etc. El Dr. Jaime Torres, director del centro Takiwasi lo explica muy bien en un artículo publicado en su página web. Y estas condiciones descartarían a la mayor parte de personas que están dando la ayahuasca en Europa y gran número de personas en sudamérica que se dedican al turismo de la ayahuasca.

Dejamos la contundente declaración seguidamente pulsando la imagen:

Taita Queta. Pueblo Cofán.

Paralelamente enlazamos un artículo de soporte de 100 académicos en el pueblo Cofan. Y un video del viejo Taita haciendo unas declaraciones al respecto del engaño que lo han hecho.

Aviso final: los no creyentes del mundo espiritual, suelen racionalizar o reducir las experiencias a efectos químicos en el cerebro y contextualizarlo, en el mejor de los casos, dentro de la disciplina de la terapia psicológica, aportando y/o combinando no sólo ayahuasca o anahuasca, sino todo tipo de plantas y otras drogas de síntesis (iboga, éxtasis, ketamina, LSD, 2CB, Salvia Divinórum, psilocibina, hongos mágicos, etc.), lo que tampoco protege ni hace desaparecer las interacciones negativas a nivel espiritual.

Pueden referirse a la experiencia en términos como Psicosíntesis o inducción de estados modificados de la conciencia o de otros semejantes, pretendiendo que sólo se trata de una terapia controlada por un profesional que administra un tipo de químico que altera de varias formas la percepción y la conciencia, siempre negando la parte espiritual, es decir, la que se escaparía de sus manos por no estar bajo el poder humano. A veces puede aparentar un buen resultado terapéutico, pero las interacciones negativas a nivel espiritual pueden manifestarse en nuevas enfermedades, psíquicas y/o físicas en las personas tratadas o relacionadas con ellas. Esto también es igual de arriesgado y peligroso. Desde el punto de vista espiritual ya ni habría comentar el riesgo de consumir drogas por hedonismo o puro placer … Quizás negar la espiritualidad es el gran error de nuestra sociedad y lo que la está destruyendo.

1- Ritual: tecnología espiritual rebelada desde la propia dimensión espiritual, no inventada racionalmente.

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